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viernes, 4 de marzo de 2011

¿Por qué la música hoy suena mal?






Muy interesante artículo y se explica solo aunque no se entienda de técnica.
La brecha viene desde el pasaje del sonido analógico al digital que es muy superior en calidad: más "perfecto", quizás demasiado perfecto hasta el punto de carecer del "factor humano" se podría decir, o quizás sea cuestión de costumbre o de lo que se conoció primero, pero este es otro tema.
Creo que todos los factores que enumera son reales, aunque omite algo de vital importancia y de lo que me informaron médicos otorrinolaringólogos: si se escucha música con auriculares a alto volumen los sucesivos traumas acústicos van a dar lugar a una generación de sordos muy prematuros.Lo ideal es que con el volumen que al que se escucha, si a uno le hablan con los auriculares puestos pueda entender: cuidado, ahí está el umbral.
Por lo demás es cierto: los equipos tanto de grabación como de reproducción son en muchos casos de inferior calidad que hace unos años y también en muchos casos no dan siquiera tampoco el adecuado volumen mínimo para escuchar decentemente.
Ahora sacrificar calidad, fidelidad y rango dinámico por volumen para sobresalir (aunque no se entienda inglés el video se explica solo al respecto y en los relacionados al terminar hay más información aún) me parece ridículo.
Escuchando audio de cualquier fuente online (sitios de música, video, streaming de video o radios convencionales u solo online,etc) es aun peor el panorama: la calidad deja mucho más que desear aún.
El caso de Metallica es emblemático: esta banda aparte de por esto es controversial por su guerra desatada contra la descarga "ilegal" de música aunque sea sabido que no es tan perjudicial para los intereses de los músicos y en muchos casos lo usan para promocionarse, además lo recuperan con lo que recargan a la venta de las entradas en sus presentaciones en vivo. Por no mencionar que al pasar del formato vinilo al cassette y luego al cd el arte de tapa es más pequeño y mezquino,por ende más barato para las discográficas y para ellos.
Por suerte se siguen haciendo grabaciones, mezclas y masterizaciones excelentes en muchos casos, y el mp3 con alto bitrate o el incipiente soporte Flac (al que cuando probé quedé impactado: la calidad es igual a la de un cd original) vienen en auxilio de quienes apreciamos la buena calidad de sonido.

Por caso: Mucha gente si tira encima literalmente a comprar las ediciones "Remastered" de obras clásicas en cuanto salen al mercado. Pero por esto mismo son Peores -salvo excepciones- que las originales en cuanto a calidad de sonido, es el mundo al revés: asi no tiene sentido reeditarlas, al menos no con este criterio de comprimirlas: es al menos una falta de respeto a quien lo compra y escucha, máxime cuando lo aquí detallado le pasa inadvertido.

Cada vez más discos se escuchan con un audio comprimido y saturado; en Estados Unidos, una organización propone el 25 de marzo como día para tomar conciencia sobre la "guerra del volumen" que afecta a la industria discográfica: ¿qué relación hay entre la calidad del sonido actual y los intereses del negocio online?


¿Baja fidelidad?
Hace años que somos víctimas de una guerra que no vemos, pero que si prestamos atención podemos escuchar cada vez que damos play al iPod o al equipo de audio. Desde principios de la década de 1990, se viene desarrollando en la industria discográfica la llamada "loudness war" (guerra del volumen), una tendencia que consiste en aumentar el volumen con el que se realizan las grabaciones. Así, cada disco que se lanza al mercado suena más potente y estridente que el anterior, en el marco de una carrera armamentista sonora. Pero, ¿más fuerte significa más calidad de sonido y mejor experiencia auditiva?
La mala fidelidad del audio de gran parte de las producciones actuales puede tener su parte responsable en los métodos "caseros" de grabación digital, con herramientas y equipos que no son profesionales por más que entreguen un producto aceptable. Pero las razones esenciales parecen atadas a lo cambios en los hábitos de consumo musical: hoy, las mezclas y masterizaciones de los discos se hacen pensando en que las canciones ya no se disfrutan en equipos de alta fidelidad, sino en autos, reproductores de MP3, celulares y computadoras, y en ámbitos de ruido externos, como la calle o el transporte público. El objetivo en el estudio, entonces, pasó de querer hacerse sentir, a tener que hacerse escuchar.
Aumentar la presión del volumen significa reducir el rango dinámico de las grabaciones (la diferencia o distancia entre las frecuencias altas y bajas de un sonido), lo cual elimina todos los matices del audio, aquello que deja distinguir entre lo "suave" y lo "brusco". "Está comprobado que la música más fuerte no implica más ventas y que la hipercompresión conduce a la fatiga auditiva, que aleja al oyente de disfrutar la música", explica Eduardo Bergallo, ingeniero argentino de grabación, mezcla y mastering con más de 1.200 discos en su currículum.
La "guerra del volumen" a la vista 

Si bien la "loudness war" lleva décadas en la industria, su relevancia se dio con la salida del álbum Death Magnetic, de Metallica. Tras comparar los audios tanto del CD como de las canciones incluidas en la versión del juego Guitar Hero, un grupo de fans descubrió que algunos picos de saturación del disco no estaban disponibles en el videojuego, ya que tenían una mezcla con mucha menos compresión. La banda se llamó a silencio y, si bien sus seguidores juntaron más de 20.000 firmas para solicitar que el álbum fuese remezclado, el pedido no prosperó. En la vereda opuesta, Guns N' Roses publicó su esperado disco Chinese Democracy con una mezcla que privilegia el rango dinámico. Su aparición sirvió para dar a conocer mundialmente a Turn Me Up, una organización estadounidense que propone el 25 de marzo como el "Día del rango dinámico" para terminar con esta competencia para sordos.
Sebastián Rubin, líder de Rubin y los Subtitulados e integrante de Alvy, Nacho y Rubin, masterizó su último álbum bajo los criterios de Turn Me Up. "Sabíamos que no queríamos excitar tanto el volumen del disco. No fue sino hasta el mastering donde, con Eduardo, charlamos respecto de la compresión y volúmenes finales. Él me decía que era mejor sonar un poco más bajo y que fuera la gente quien subiera el volumen, así el resultado sería mucho más satisfactorio en todo sentido", explica. Si bien, a diferencia de Bergallo, Rubín sostiene que pueden hacerse discos con buen nivel de audio en estudios hogareños, ambos están de acuerdo en otro factor. "La baja de calidad tiene origen técnico (sistemas de grabación baratos, grabaciones y mezclas realizadas por inexpertos) y artístico (los músicos no se dedican tanto a su instrumento y a su proyecto como 20 o 30 años atrás). Por eso, las bandas que más tocan, suenan mejor", afirma el técnico.

Sonido comercial

No sólo hay factores tecnológicos y de educación musical para explicar la saturación del sonido actual: quizás a estos haya que anteponerles las razones comerciales.
En América del Norte y Europa, donde se produce la mayor parte de la música popular, el canal por excelencia de distribución de canciones es el digital. La gente compra la música vía web o desde su celular en tiendas y servicios como Amazon, Spotify, Ovi Music y, en especial, iTunes, que concentra el 70% de las ventas de música digital en Estados Unidos y es el retail número uno de ese mercado, superando incluso a cadenas físicas como Walmart. Según la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), el valor del segmento digital aumentó 1.000% en los últimos seis años. Hoy hay más de 400 servicios de música en ceros y unos en el mundo y el 29% de los ingresos de los sellos discográficos proviene del canal virtual.
Pero así como el CD fue el soporte comercial para la música "física" de antaño, el presente negocio digital parece estandarizado en la distribución de archivos MP3 (un método de compresión de audio con "pérdida" del sonido original) a una tasa de bits promedio de 192Kbps, lo cual crea archivos de una calidad auditiva similar a la del disco compacto (aunque lejos de ser óptima).
Aumentar la fidelidad del audio de las canciones implica usar formatos sin compresión como, por ejemplo, el WAV o FLAC, que crean mejores archivos pero también de mayor tamaño, lo cual altera toda una ecuación comercial: a más "peso", más almacenamiento, más redes, más ancho de banda y más tiempo requeriría vender música. En pocas palabras: cambiar la calidad del audio es cambiar un negocio; por lo tanto, ¿no hay una relación entre el costo, lo técnico y lo comercial para que la música hoy suene como suena?
"Para las discográficas, la economía está delante de la pasión por hacer música. Hace mucho que se transformaron en empresas muy grandes que van a lo seguro", dispara Bergallo, que agrega: "No se sale del MP3 porque los estándares son difíciles de cambiar. Ese formato se instaló cuando el download era lento y la capacidad limitada, pero hoy podés bajar a mucha velocidad. En cinco años, no vamos a estar hablando del MP3 como lo conocemos ahora. Hay mucha música que no soporta ser escuchada así, pero como eso no pasa con la mayoría del pop y el rock entonces parece que no vale la pena cambiar".
Varios medios especializados revelaron hace días que Apple, eMusic y Amazon, entre otras tiendas online, estarían en conversaciones con los sellos para aumentar la calidad del sonido de los archivos que venden. La idea sería que estos retailers puedan comercializar canciones en 24 bits, que es la frecuencia de muestreo con que se graba la música originalmente, y que luego se degrada a 16 bits para copiarlas en un CD o venderlas en la web.
Por supuesto, el cambio tiene sus consecuencias. Por un lado, gran parte de las computadoras y players que hay en el mercado mundial hoy no es capaz reproducir audio en 24 bits, con lo cual hace falta una renovación tecnológica. Por el otro, el formato crea archivos de mayor tamaño, lo que complica la transferencia online, especialmente para aquellos servicios basados en streaming. Además: ¿quién se va a hacer cargo de los costos? ¿Los usuarios estarían dispuestos a pagar más por archivos high-fidelity? "No creo que la calidad del audio sea el principal desafío de la música hoy. Lo que más buscan los melómanos es acceder más fácilmente a la música", dijo a CNN Shawn Lyden, jefe operativo de Sony Network, empresa que acaba de lanzar en Estados Unidos el servicio pago de streaming Music Unlimited.
¿Es esto realmente así? ¿Un pibe que oye su iPod en el subte prefiere la comodidad sobre la calidad? ¿O acaso este no es otro síntoma de una cultura que nos ha adoctrinando el oído a la forma de un negocio? Quizás también haya que subir el volumen de estos cuestionamientos para empezar a escuchar música mejor.
Por Maximiliano Poter y Joaquín Vismara

2 comentarios:

Ruben dijo...

oye encontre esto por casualidad y me alegra saber que no soy el unico que se ha dado cuenta de esto, yo practicamente no escucho musica hoy en dia ya que aunque hay canciones buenas las grabaciones son tan comprimidas y saturadas y con una falta de warmth tan grande en la seccion grave que se me hace inescuchable, todo se ha vuelto steril sonidos minimalistas super comprimios para dar espacio a mas volumen, es un desastre, mismo en una discoteca cuando ponen temas de los noventas se sienten claros independientemente del volumen de la sicoteca, apenas ponen temas del 2002 en adelante ya se vuelve un desastre la claridad del sonido.

Leandro Angelino (Venado Tuerto) dijo...

plenamente de acuerdo, desde mi punto de vista como músico,aporto que hoy en día cada vez son menos los que disfrutan estar sentados en su sillon y poner su disco en el reproductor y "escuchar" . Tengo 19 años, y cada día me informo más para no caer en trampas como estás . Me dejo de cara lo de que los músicos no le dan la importancia que le daban a instrumento hace 30 años atrás y es verdad, yo por mi lado, cada día miro mas al pasado que al futuro . Ni hablar que la tecnología abrió mil puertas que antes no estaban, pero cuantas de ellas nos sirven para hacer cosas de belleza extraordinaria ? no hay que dejarse llevar por todo lo nuevo , a veces hay que usar lo antaño y eficaz, si sabes que es perfecto, por que lo vas a cambiar ? Saludos y espero que revivamos las monada adicta a la buena música, a laburar, a hacer cosas con el alma, con el subconciente,cosas digamos que hoy casi no existen !

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