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martes, 14 de diciembre de 2010

LOS DESAPARECIDOS SOCIALES - Alfredo Moffatt

LOS DESAPARECIDOS SOCIALES


del grupo de Facebook: Talleres de Psicología Social, el Martes, 14 de diciembre de 2010 a las 14:51
ALFREDO MOFFATT  Publicado en Diario Página 12 _26/11/99    
 ( Se ha conservado el estilo coloquial de la clase )

Quiero reflexionar ahora sobre temas en los que he trabajado toda mi vida, y pensé que un título para esta clase podría ser “Los desaparecidos sociales”, o también “Los desaparecidos de siempre”.
En este país, como en muchos otros, siempre se hizo desaparecer a ciertos sectores de la población. Los que toman el poder dicen: los que no son iguales a nosotros son marginados, están al margen y a veces se caen del otro lado,  no acceden a la sociedad. Aquí este tema empezó desde la colonización, con los indios y los negros, y también con el gaucho (que es la base de nuestra identidad,  de la pobre identidad criolla que tenemos, y que a veces la perdemos…) que fue desaparecido en los fortines. El Martín Fierro es un relato muy hermoso y muy dramático de las crueldades que se cometieron con él, y de cómo se lo hizo desaparecer. Y más tarde, los desaparecidos en los conventillos, que dieron origen al tango.
Pero ¿qué quiere decir que son desaparecidos? quiere decir que no son visibles. Y actualmente yo diría que los desaparecidos son los de las villas miserias, que son un mundo aparte, donde se proyecta ahí están los delincuentes…”
Después están los desaparecidos en los hospicios, que es el destino que tiene  un joven que hace  un brote esquizofrénico. Un brote puede tener una reversión con técnicas dinámicas, pero si se lo mete en el hospicio, se lo medica y se lo encierra, ¿qué le pasa? que se siente muy solo y siente que el mundo se paralizó, y esto es insoportable. Entonces, dejarlo solo, es algo de una crueldad y una estupidez de las cuales siempre me asombré. Entran al hospicio y se hacen invisibles para la sociedad.
Hay bolsones de desaparecidos. Los presos, por ejemplo ¿qué características  tiene el preso social? Que es parecido al preso  político, que fue negado durante la dictadura aunque después sí apareció. Ser negado, quiere decir no ser visto.
Otro tanto pasa con los cirujas.Yo fui director del asilo de mendigos de la Municipalidad, (los únicos cargos oficiales que tuve fue con marginalidad extrema) aunque después me echaron porque hice una cooperativa de crotos, y ésta es gente dramáticamente muy fuerte, existencialmente muy rica, y son los que crean los folclores de los pueblos.
También están los pibes de la calle, yo he trabajado con ellos, el pibe de la calle es un arquetipo paradigmático del desaparecido. El que está en la calle está desaparecido, porque está en otro espacio y en otro tiempo.  ¿Por qué? Porque nosotros tenemos nuestra casita, y la identidad se arma con los recuerdos, nosotros somos una historia que quiere continuar, somos un devenir, no somos sólo un “aparato psíquico”, somos una historia que si está armada desde atrás, la queremos seguir, y si no está armada de atrás, no sabemos quienes somos. Nosotros acumulamos historia porque tenemos la casita. Los pibes de la calle se llaman de la calle porque no tienen casa y entonces ¿qué pasa? al no tener casa siempre están afuera. El pibe de la calle es lo contrario a un preso, el preso no tiene afuera y el pibe no tiene adentro. No tener adentro es una condición de la no-existencia, por consiguiente el pibe de la calle, siempre está afuera, en stress, en atención, no puede meterse para adentro porque el que se mete para adentro “pierde” en la calle. Cuando duermen, duermen con  un ojo abierto y otro cerrado.
La desesperación es algo que tiene que ver con la sabiduría popular, la palabra des-esperado, quiere decir que yo no me espero a mí. El humano existe porque espera ser otro,  si nosotros no nos esperamos ser otros, no existimos. Estos pibes dan vueltas y también son los adolescentes desaparecidos del sistema. Dan vueltas y claro, no van a dar vueltas solos, no son tontos, se psicotizarían, sería igual que en el hospicio donde la gente da vueltas para construir el delirio, porque no les dan ni trabajo ni nada. El hospicio es una máquina de picar almas, de congelar. Entonces el pibe está fuera y se encuentra con otros y se re-tribaliza (arma una nueva familia) ¿Con qué? con los modelos que le da esta sociedad de mierda: corrupción, afano y droga.
La sociedad siembra vientos y va a recoger tempestades. Buenos Aires está rodeada como en los tiempos de antes, de indios con bronca, en bolas, a los gritos y con ganas de entrar.
Este tema de los desaparecidos sociales  es muy doloroso. El problema es que en nuestra sociedad, en este momento, se les está yendo la mano con la exclusión: con la desocupación estamos excluyendo a tanta gente que la situación no va a poder mantenerse.
Hace un tiempo, cuando fui a la India para hacer el “doctorado en pobreza”, estuve también en Sudáfrica, y un muchacho de la Universidad me dijo algo que sirve también  para acá. Me dijo: “nosotros no dejábamos entrar a los negros a las ciudades, amurallábamos todo, y después nos dimos cuenta que nosotros no podíamos salir al campo, entonces tuvimos que dejar entrar a los negros para poder salir, porque las papas se plantaban afuera, en la ciudad no podés plantar papas”. Entonces los tuvieron que dejar entrar, y esto va a pasar acá también en un momento dado. No podemos hacer que ese anillo de marginalidad sea demasiado grande porque no se puede sostener. La gente no quiere morirse, no le gusta morirse y van a pelear, así que va a pasar algo, no sé cómo se va  a llamar, porteñazo… no sé porque es una cosa nueva. Los adolescentes están en algo incomprensible, están inventando otro mundo, rompen vidrios, pintan las paredes y hacen macanas, pero hay algo fuerte, hay una opción por el amor, por el otro, por la lealtad, por la verdad, te la canto de frente, dicen, y nos ven a nosotros, los caretas, como hipócritas. Tienen razón, en general nuestra cultura es hipócrita.
Entonces, los jóvenes  son también los desaparecidos, aunque en distintos grados.  Los pibes que están en la marginalidad están en riesgo de desaparecer en forma real por las balas policiales, porque si es joven, para la policía es sospechoso, y si es joven y morocho, es culpable. En cambio, si es blanquito, no pasa nada.
¡Ojo!...  yo hablo de desaparecidos que pueden aparecer, y también hay otros desaparecidos en los hospicios, en los geriátricos, los viejitos y las viejitas desaparecidas… es doloroso.  Acá a los viejos los condenamos a desaparecer, los metemos en un geriátrico y si se quejan, los medican, y si se mean encima los retan como a chicos, los degradan.
Entonces  ¿por qué hablo de los desaparecidos? ¿Por qué elegí este tema? Porque muchos de los desaparecidos, pueden volver a aparecer. Son desaparecidos que, si  peleamos, pueden volver a aparecer.
Nosotros peleamos en La Cooperanza, El Bancadero, el Bancapibes…, con esto  estamos tratando de que no mueran del todo, que se descongelen algunas almas  y que puedan tener ganas de vivir. El tema es que hagamos algo. Pedimos justicia por los desaparecidos del proceso,  y ahora tenemos otros desaparecidos, que son miles y miles, y si luchamos por ellos, estos pueden volver a aparecer.
Haré una reflexión sobre el término desaparecido. Ustedes saben que cuando empezó esta atrocidad, yo trabajaba en terapias de crisis (mi especialidad es “la pesada”), situaciones muy agudas de desesperación. En aquella época venía una pareja o un hermano desesperado que decía: a mi hermano se lo llevaron…. No existía la palabra “desaparecido”, decían: se lo llevaron, porque no se preveían las atrocidades del proceso militar. Entonces era muy difícil de categorizar culturalmente, no había una palabra que ubicara esa situación ambigua en la que alguien no está ni vivo ni muerto. Estos militares hijos de puta crearon, fíjense ustedes, una  nueva situación, que es la crueldad de no saber si alguien está vivo o muerto, porque eso generaba una incertidumbre insoportable. Entonces Las Madres, dando vueltas y vueltas en la Plaza de Mayo, generaron la palabradesaparecido y ahora sí, un chico puede decir en la escuela mi papá es un desaparecido y esto tiene un lugar en el mundo simbólico, una categoría simbólica. Antes no, le preguntaban: ¿tú papá está vivo o está muerto? Y no se sabía qué hacer, se decía: dígale que lo mataron¿Y si vuelve? Dígale que se fue a Entre Ríos… ¿Y por qué no viene, no me quiere más…?  En aquel tiempo era un duelo muy difícil de conceptualizar.
El término desaparecido, creado por las  Madres se usa en el extranjero comodesaparecido, no missing en inglés, dicen “desaparecido”, en castellano. Yo lo he escuchado en EE. UU.: desaparecidou, como se dice tangou, es siniestro ¿no? Tenemos que reconocer también la complicidad civil que hubo: para matar y torturar a treinta mil hacen falta trescientos  mil cómplices directos (diez por cada uno) y tres millones de personas que digan “en algo andaban...”
Desaparecidos existieron en todas las sociedades y en todas las épocas. En el Tercer Reich los judíos no eran humanos, eran cosificados, después de aprobar las leyes que determinaba su inferioridad racial, podían ser muertos sin ningún problema. Acá, después que se aprobó  el decreto de  “exterminio de la subversión”, era legal matar a los militantes, se determinó que un subversivo no era ni cristiano, ni occidental, era sub-humano y por lo tanto se aplicaba la ideología de la eliminación, cualquier policía podía matar sin culpa a cualquier joven, porque entraba en la obediencia debida.
En el hospicio también desaparecen, un loco muere por mala práctica y como es pobre y loco, no pasa nada, son compañeros que ya no están más, se decía “se resbaló”, “se cayó por la escalera…” Los presos también, hacen un incendio, queman los colchones, que son todos muy combustibles, mueren veinte o treinta presos y… la culpa la tienen ellos.    
La característica más siniestra del desaparecido social es que  se convierte en cosa, en objeto, pierde su condición humana. Yo he luchado siempre contra eso, me da mucha bronca que se destruya a la gente de esa manera. Denuncié esto en los hospicios, también el destino de los pibes de la calle, adolescentes que mueren por sobredosis o balas policiales, en todas las situaciones dramáticas en donde nuestras técnicas pueden ser sumamente operativas. En este sentido soy un pesimista esperanzado. Hay que seguir peleando.
Alumno de la clase: También esclarecer al pueblo… Si no se esclarece al pueblo no va a haber cambios.
Moffatt: Cuando escucho eso tiemblo. Tiemblo porque el pueblo nos tiene que esclarecer a nosotros, no nosotros a ellos. Yo pienso, como Martín Fierro,  que “el fuego, para calentar, tiene que venir de abajo”, es decir, desde la cultura popular, desde el esclarecimiento que da la desesperación, la injusticia.
Respecto a los desaparecidos sociales en los hospicios, tengo unas fotos del hospicio de mujeres que parecen de campos de concentración: todas tiradas en el piso, en total abandono, en un lugar de la mitad del tamaño de este espacio ¡ochenta mujeres tiradas en el piso! sin ventanas, sin verde, durante años… Al no tener ninguna tarea, no existe más el tiempo, y si no existe el tiempo no existe la subjetividad. Esos “chupaderos intemporales” son algo horrible. Entonces, ¿cómo no vamos a pelear por esta atrocidad, si estos desaparecidos pueden aparecer?
En las cárceles ¿qué pasa con los presos?: están destruidos, algunos son chicos jóvenes a  los que meten ahí y los violan, quedan entrampados, y salen resentidos. Un pibe entra al reformatorio y, si no es violento lo violan. Entonces para que no lo violen, tiene que volverse salvaje, no tiene un tercer camino, que sería poder pensar y  volver a la sociedad, agruparse para trabajar. Todo el sistema está podrido, tenemos que luchar para modificar eso. Hay una inmensa población que está marginada.
También en la ciencia existe la misma discriminación, la otra vez fui a un congreso de medicina, de cardiología, y había cerca de cuarenta trabajos sobre by-pass y ningún trabajo sobre Chagas. ¿Saben cuántos chagásicos hay?: cerca de dos millones. Mueren entre diez  y veinte años antes que los que no padecen la enfermedad, y además, es discapacitante. Sin embargo no se ocupan de eso, porque el Chagas es de los pobres.
Mi tarea actual es transmitir las teorías y técnicas con las que se pueden reparar esas vidas sin destino. Y toda esa gente, que son nuestros hermanos marginados, esos son los que pueden aparecer.

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